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Gisela Morel: «Hay mamás que llegan como pueden, necesitan la comida para sus hijos»

El Merendero del barrio Pacífico comenzó como eso, un espacio chico, en su casa de calle 38, donde le daban la leche a unos 5 o 6 chicos. De a poco se fueron sumando mas y rápidamente eran mas de 20. Pronto, Gisela entendió que también debía darles de comer algo mas ya que muchos se iban a dormir sin nada en la panza. Hoy, en su nuevo espacio de la Fundación Eva Perón, alimentan a 150 chicos y algunas familias mas.

«Hoy estamos en esta nueva casa, mas cómodos, y se trabaja de otra forma, y también se nos abren nuevas puertas», destacó Gisela Morel en diálogo con Radio 5 durante la mañana del martes. Charlando con ella, nos contó que el lugar, de calle 3 entre 38 y 36, llegó tras ser cedido por Carlos Aragonés.

«Fue un día a visitarme a mi casa, tomamos unos mates y me dijo que si nosotros éramos una asociación el nos podía ceder el lugar», expresó sobe ese encuentro que hoy les posibilita abrir nueva puertas. «Fue largo, estuvimos un año que parecía que no se iba a dar. Hoy gracias a dios esa personería esta dando su frutos», indicó también haciendo referencia a la personería jurídica que obtuvieron tras luchar bastante.

Acerca de los comienzos, Gisela recordó que «empezamos muy de abajo, en el comedor de mi casa y con un calentador. Después ampliamos en el fondo del patio, que ese lugar quedó para cuando los chicos lo necesiten».

Hoy, la realidad marca que son mas de 150 personas las que dependen de la comida que ella y un grupo de colaboradoras preparan todos los días con infinito amor.

«También se suman mas familias, con mas problemáticas. Familias que te plantean que no tienen trabajo, y antes venía solo la mamá y ahora vemos que vienen la mamá y el papá sin trabajo», agrega Morel. «Viene de todos los barrios, incluso una mamá viene con sus nenes desde el Rucci. Llegan como pueden, necesitan la comida», nos expresa durante la nota con el programa 5 Por Semana.

En la charla, también hace mención a la gente que trabaja con ellos en el comedor. «Siempre digo, a los que se suman a trabajar en esto, si esto no lo haces de corazón no vas a andar. Este es por amor o nada. Yo le dedico horas a esto, mis hijas me cargan y me preguntan porque no me traigo un colchón acá y ya me quedo», afirma.

Al consultarle acerca de las personas que allí concurren a comer, asegura que en un principio veía que por ahí de una familia iba solo la mamá o el papá a buscar la comida, porque se habían quedado sin trabajo pero que últimamente ya son ambos quienes quedaron sin nada. «Hay un caso de una chica que estaba bien, tenía su trabajo pero hoy vive otra realidad. No llegan con el alquiler, no pueden con los servicios. Me decía que compraba la bolsita de huesos para hacer algo para comer».

Acerca de la tarea que llevan adelante en este lugar, misma que antes cuando comenzaron por la tarde en su casa, señaló que «acá una también hace de psicóloga, de mamá… pero trato de dejar todo acá, y no llevarme algunos temas a mi casa. Mamás que vienen y te hacen llorar cuando te cuentan su problema, no puede ser que no tengan trabajo y que no tengan para darle de comer a sus hijos. Y son lágrimas que duelen muy adentro».

Mostrándose agradecida por lo recibido en todo este tiempo, repasa a quienes siguen colaborando para que no bajen los brazos. «Agradezco infinitamente a todos los que colaboran, los padrinos que todavía alguno sigue y lo hacen mensualmente, al igual que las maestras de las Escuelas 26 y 111 que todos los meses colaboran. Y por supuesto agradecerle a Don Carlos Aragonés que nos dio este espacio y también por ejemplo porque nos dio la posibilidad de acceder a los productos Mamuu», señaló.

Ademas, en la entrevista, aprovechó para invitar a quienes quieran colaborar a la Feria de Ropa y Calzado que harán este viernes 18, a partir de las 15 horas. «Será para recaudar fondos. Lo haremos acá mismo, después si, estamos planeando la fiesta del día de la madre para todas las que vienen», afirma antes de volver a la cocina para seguir alimentando cientos de sueños y esperanzas.

2018. General Pico. La Pampa. Argentina.

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