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Un país emocionado: D10S vuelve al fútbol argentino

Y en La Plata llegó el día. Diego Maradona fue presentado este domingo como entrenador de Gimnasia y la ciudad se vistió de fiesta para recibirlo. Por lo pronto, el Diez pisó el campo de juego a las 13.54 tras salir de la manga especialmente diseñada y se abrazó con el presidente del club platense, Gabriel Pellegrino. El Bosque ardió en júbilo al grito de «Olé, olé, olé, Diegooo, Diegooo».

Tras ser trasladado en un carrito eléctrico, Maradona -con todo su cuerpo técnico y el plantel alrededor- comenzó a hablarle a la gente que copó las tribunas. Con una pelota en la mano izquierda y desde el círculo central, el Diez primero dio pequeños saltos cuando los hinchas cantaron: «Y ya lo ve, y ya lo ve, el que no salta es un inglés».

“No soy un mago, hay que trabajar. A mí me gusta trabajar. Hay que ser inteligentes para ganar los partidos, y los vamos a ganar”, arrancó el Diego.

Enseguida y visiblemente emocionado, Maradona se abrazó a Sebastián Méndez, el Gallego, quien será su mano derecha en esta nueva aventura en el fútbol argentino al frente de un club que necesita de su impronta para salir de la zona roja de los promedios. Y paso a paso recorrió la cancha para saludar de cerca a las tribunas en medio de una ebullición de fuegos artificiales.

A las 14.15, al compás de la canción que popularizó Rodrigo en honor al líder del campeón del mundo en México 86, Maradona reunió a sus jugadores en un costado del campo de juego, frente a la platea Néstor Basile, y comenzó a hablarles.

A las 14.22, al ritmo del ruego de los hinchas de «el domingo, cueste lo que cueste», Diego volvió a saludar a su cuerpo técnico y al mejor estilo Marcelo Bielsa, se sentó en una heladera portátil para comenzar a supervisar el entrenamiento.

Diez minutos más tarde, Maradona dejó la comodidad de la conservadora, se incorporó y se acercó a un grupo de jugadores que realizaba tareas físicas sobre el césped.

La práctica entregó después algunas de las imágenes que los hinchas de fútbol -y no solo de Gimnasia- esperaban. Como Diego siendo parte de un ejercicio en el que les devolvía la pared a sus dirigidos. O la charla con el paraguayo Víctor Hugo Ayala, encargado de la pelota parada en el Lobo. Hasta que a las 15.25 se dieron por terminados los trabajos. El Diez empezaba a abandonar la práctica en un día que el pueblo tripero jamás olvidará.

La previa

Desde el Bosque llegaron temprano fotos de los inflables que decorarán la presencia de Maradona en el estadio. Uno de ellos, una imagen con la cara de Diego. El otro, una camiseta argentina con el número 10 que el nuevo técnico de Gimnasia vistió durante cuatro Mundiales de fútbol.

Este sábado por la mañana, Matías Morla, abogado de Diego, se había reunido en La Plata con el jefe de la Policía local para organizar la llegada del domingo. El plan, que se cumplió de acuerdo a lo previsto, era salir desde el noroeste del conurbano bonaerense alrededor del mediodía, e ir directamente al Bosque de avenida 60. En la llegada a la ciudad esperaron motos de la Policía para escoltarlos hasta el estadio.

A través de sus cuentas oficiales en las redes sociales, Gimnasia convocó a los hinchas a la fiesta y avisó que desde el mediodía comenzaría la venta de camisetas del equipo con la 10 y el nombre de Maradona. Una licencia poética, que pasa por alto lo que a esta altura parece irrelevante: el hecho del que Diego nunca jugó en el club.

Cerca del mediodía, se abrieron las puertas del estadio y los hinchas comenzaron a poblar lentamente las tribunas, a falta de dos horas para que comenzara la práctica abierta. La fiesta empezaba a tomar forma, con Maradona todavía en camino a la ciudad.

2018. General Pico. La Pampa. Argentina.

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