Policial

Bonivardo, condenado a tres años de cárcel por las estafas con tarjetas

El juez de control santarroseño Carlos Matías Chapalcaz condenó hoy, por el procedimiento de juicio abreviado, a Nino Adrián Bonivardo a la pena de tres años de prisión de cumplimiento efectivo por las estafas con las tarjetas de crédito y cheques a personas que, en su mayoría, habían comprado viajes turísticos.

Fue encontrado autor de los delitos de defraudación mediante el uso de tarjeta de crédito (29 hechos), estafa (cuatro) y defraudación mediante el uso de tarjeta de crédito, en grado de tentativa (dos), y coautor de frustración maliciosa del pago de cheque, hechos todos que concursan materialmente entre sí.

El abreviado fue suscripto entre el fiscal general Máximo Orlando Paulucci, los defensores particulares Rodrigo Adrián Villa y Georgina Lis Bonivardo y el propio imputado.

Las partes convinieron, además, que Bonivardo –un comerciante de 35 años, con instrucción universitaria– deberá  resarcir “en concepto de reparación del perjuicio” a algunos de los 15 damnificados.

Las defraudaciones y estafas –agrupadas en seis expedientes distintos– se cometieron entre julio de 2018 y febrero de este año y, en la mayoría de los casos, el acusado habría obtenido datos personales de las víctimas porque ellas habían sido clientes de la empresa Password Viajes y Turismo. Allí Bonivardo trabajó hasta octubre pasado.

¿Cuáles fueron esas maniobras? El imputado transfirió “de manera ilegítima” dinero entre cuentas bancarias “mediante el acceso no autorizado a homebanking” y modificando el correo electrónico que tenían registrado allí los damnificados. También se “apoderó de manera ilegítima de tarjetas de crédito y débito” para realizar consumos sin autorización (pasajes de avión, reservas en hoteles del extranjero, etc.).

Además Bonivardo se hizo pasar telefónicamente por otras personas –en algún caso dijo ser hijo de uno los titulares de los plásticos– para usar e intentar usar sin autorización tarjetas de crédito con fines similares. Incluso, en un legajo, se probó que “habría creado un correo electrónico con datos” de una mujer, fingiendo ser ella en operaciones de compra de aéreos.

«A otras víctimas les vendió pasajes y estadías en el exterior –servicios que fueron abonados– a sabiendas de que los viajes no se realizarían porque no había efectuado las reservas correspondientes” y porque, a su vez, “no poseía ningún vínculo con la empresa Surland, siendo apócrifos los recibos que le entregó” a las personas estafadas. Del mismo modo actuó con una pareja a la que le ofreció un viaje a Brasil (…), entregándoles comprobantes ‘truchos’», sostuvo el juez.

Fuente: Diario Textual (www.diariotextual.com.ar)

2018. General Pico. La Pampa. Argentina.

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