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Pensar que algunos dicen “estudiá, no seas policía”

Varias veces se ha escuchado la frase “estudiá, no seas policía”. Muchas veces la hemos repetido, sin tomar real significado de la misma y solo repitiendo esa barbaridad a modo de «consejo». La foto de tapa pertenece a un vuelco cerca de Monte Nievas, sobre Ruta 102, donde volcó un auto con 5 ocupantes.

En este lugar, mientras veía a un oficial acompañar y contener a una mujer herida al costado de la ruta, fue que recordé la frase y todo lo injusta que es. Más cuando seguía viendo a una mujer policía junto con un Bombero, colocar un cuello ortopédico y aplicar primeros auxilios a otra de las heridas.

Siempre me pareció una frase chocante, más que nada por que no hay muchas cosas más injustas que meter a todos en la misma bolsa. No importa de que oficio hablemos o profesión, en todas hay muy buenos, buenos y malos. Con la Policía pasa lo mismo.

Es preocupante que lo sigamos escuchando, o peor, diciendo. Es cierto que las filas policiales no se salvan de lo malo del ser humano. Hay prepotentes, hay quienes no hacen su trabajo con responsabilidad e incluso, si abrimos la mirada, en las grandes urbes muchas veces cuesta identificar al policía del ladrón.

Pero también hay policías honestos. Muchas personas llevan la vocación policial en la sangre y, por ende, realizan su trabajo de manera correcta y sacrificada, buscando otorgar una mayor seguridad a todos los compatriotas.

Para muchos, también es cierto, es un trabajo y nada más. Al terminal la escuela necesitan de una salida laboral rápida, por lo que deciden ingresar a la Escuela de Policía y dedicarse a esa carrera. Encuentran allí un refugio con trabajo seguro, comida y las cuestiones básicas necesarias.

Son los uniformados quienes pasan mucho tiempo sin ver a sus familias, aguantando el frío, el calor, la lluvia y recibiendo un modesto salario por arriesgar la vida todos los días. ¿Estudiá, no seas policía? No, vos estudiá para no ser un motochorro o un secuestrador o, mejor aún, prepará tu cabeza para no pasarte repitiendo esa frase absurda.

2018. General Pico. La Pampa. Argentina.

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