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La Aldea, recorriendo todos los caminos: Parque Luro (una plegaria para el Santo Patrono de los Cazadores)

Los amaneceres y los atardeceres pampeanos tiñen de rojo las espinas del caldenar pampeano, también se prenden aquellas brasas, de las plumas de los churrinches inquietos, del lomo los ciervos, coronados de astas y de los ojos del puma furtivo que acecha en la espesura del monte. El Parque Luro, fue en sus comienzos una plegaria para el santo patrono de los Cazadores, San Huberto y hoy es uno de los principales destinos turísticos de La Pampa, que ofrece una vez al año, el espectáculo de la brama del ciervo colorado y todo el año la formidable belleza del caldenar, apenas un vestigio de lo fueron aquellos interminables bosques que supieron poblar todo el centro de la República Argentina. 

El parque Luro es un parque provincial. Ubicado al Noreste de la provincia de La Pampa, en el departamento de Toay, en el Valle de Quehué, 35 kilómetros al sur de la ciudad de Santa Rosa. Se encuentra sobre la ruta nacional Nº 35. La superficie total del parque es de 7.067 hectáreas. El nombre de la reserva recuerda a Pedro Olegario Luro, quien en la primera década de 1900, crea la estancia San Huberto y allí construye el primer coto de caza organizado de la Argentina.

Fue Pedro Luro quien introdujo en 1907 ejemplares de ciervo colorado y jabalí, que se extendieron por todo el predio y posteriormente por los bosques de toda la provincia de La Pampa, estos animales introducidos por Luro fueron el foco original de dispersión de esas especies invasoras en la Argentina. En el año 1965 La Pampa, adquirió la propiedad para la creación del parque provincial, los caldenes, finalmente creado en 1967. En 1997, el castillo del Parque Luro, fue declarado monumento histórico nacional. 

El Caldenar Pampeano.

La finalidad del parque es mantener y conservar una muestra del bosque de caldenes, una formación exclusiva de la república argentina y característica de La Pampa. A fines del siglo XIX, los bosques de caldén se extendían desde el sudoeste de Buenos Aires, sur de Córdoba, y San Luis, gran parte del territorio pampeano, noreste de Río negro y sureste de la provincia de Mendoza. Hoy, quien viaja por estas provincias apenas si sabe que muchas de estas llanuras verdes y planas, antes eran kilómetros y kilómetros de bosques de caldén, donde además encontraba refugio una rica fauna. En los últimos años, solamente en la provincia de La Pampa, 2.536 hectáreas de caldenal desaparecen anualmente y se convierten en tierras para ganado y cultivos. Además en las ultimas dos décadas unas 300.000 hectáreas fueron arrasadas por los incendios, el 75 % de ellos fueron producidos por el hombre.

Contradiciendo a aquellos que alejándose de los contornos de Buenos Aires aseveraron que La Pampa tiene el ombú, el centro del territorio nacional es el reino del caldenal, un árbol robusto con arrugas en su corteza, espina en sus ramas y unas chauchas dulces que los mapuches utilizaban para hacer chicha. Es único en su tipo y tan autóctono que no crece en ningún otro lugar del mundo que no sea el centro de la República Argentina. La calidad de su madera  lo convirtió a principios del siglo XX en el combustible ideal para abastecer a las panaderías y las calderas de las locomotoras, fue el primer sustito del carbón inglés, escaso, como consecuencia de la primera gran guerra europea. Según una edición de la revista “Caras y caretas” de 1906, 140 vagones cargados de leña de caldén partían todas las semanas desde Toay, Santa Rosa, Rancul y otras localidades de La Pampa. Esos 140 vagones semanales equivalían a 1.400.000 kilogramos de caldén.

La Fauna de Parque Luro.

Entre las aves que pueden encontrarse en el parque Luro pueden diferenciarse más de 160 especies, entre las que se destacan grandes bandadas de flamencos, patos, cisnes cuello negro y coscorobas que encuentran refugio en las lagunas. También existen, aunque escasos el ñandú y la colorada, la amenazada águila coronada, la lechuza bataraz chaqueña, el perseguido cardenal amarillo. Son muy comunes las calandrias y el suiriri común, lo que la convierte al sitio en ideal para el avistaje de aves. 

Con respecto a los mamíferos cabe destacar la presencia de especies exóticas introducidas, como la liebre europea, el jabalí europeo y el ciervo colorado. El jabalí y el ciervo colorado tienen en el parque Luro su foco primero de introducción y dispersión en la República Argentina. Ambas especies son utilizadas como un recurso cinegético y proteico, el área como ninguna se presta para historiar y ejemplificar el problema de la invasión de especies exóticas en nuestro país. Además entre la fauna de mamíferos amparada resaltan, el yaguarundi o gato colorado, el gato del pajonal y el resistido puma.  

Santo Patrono de los Cazadores.

Lo que hoy constituye un parque provincial protegido supo ser el coto de caza más grande del mundo y el primero de la república Argentina. Después de la conquista del desierto Ataliva Roca, hermano de Julio Argentino había recibido 180.000 hectáreas en premio a sus participación en la campaña,  en la zona del monte de caldenal, en el Mamuil mapú, el país de los montes. Ataliva repartió estas tierras, entre sus descendientes, Arminda una de sus hijas recibió 23.700 hectáreas, donde construyó junto a su esposo el doctor Pedro Olegario Luro, San Huberto. El nombre del lugar ya perfilaba el destino ulterior que Luro y su esposa le darían a estas tierras, San Huberto era el santo patrono de los cazadores. El doctor Luro y su familia pasaban los veranos en mar del Plata y los otoños en la casona que habían construido en San Huberto, allí recibían a sus amigos europeos, que llegaban dispuestos a cazar. Luro había convertido el lugar en un coto organizado de caza, tras introducir ejemplares de ciervo de raza Elaphus o siervo real, de los carpatos.

Además introdujo Jabalíes europeos y Faisanes, principalmente de la raza dorada, de la china. El emprendimiento se sostuvo a partir de la figura de Ernesto Mutti,  un piamontés que había llegado por azar a las tierras de Luro, siguiendo el alambrado del ferrocarril, con un caballo, unas pocas pilchas, pero con un oficio único, era cazador. Mutti, en San Huberto fue Guarda parque, desmonto, armó trampas para los pumas y entreno los perros que se utilizaban en las partidas de caza. Tras su muerte las cenizas de Mutti, quedaron allí, en san Huberto.

Al desatarse la primera guerra mundial, los amigos europeos de los Luro dejaron de viajar y la familia abandono la propiedad. Pedro Luro moriría en Mar Del Plata en 1927 y diez años después el banco Hipotecario Nacional remato San Huberto. La estancia Fue adquirida por un noble madrileño, Antonio Maura y Gamazo, casado con Sara Escalante, viuda de Jorge Newbery. Maura se afinco en San Huberto, hizo ampliar la casa hasta darle el aspecto que actualmente, fue también quien mando a construir el deposito de agua, que se conoce con el nombre de tanque del millón. A la muerte de Maura y Gamazo en 1964, su única hija, vendió las tierras al gobierno de La Pampa. En diciembre de 1965 se sanciono la ley que convirtió al predio en parque provincial, por expreso pedido de su heredera. 

El Ciervo Colorado.

En la reserva natural del Parque Luro habitan unos 2.000 ejemplares de ciervo colorado. El bosque de caldenes les da el abrigo y el alimento que estos grandes animales necesitan. Se alimentan de los frutos del caldén, además de hojas y pastos. El calendario biológico de estos animales hace que desde mediados de marzo hasta finales de abril, vivan los únicos cuarenta días al año que tendrán para encontrarse machos y Hembras en edad de procrear. Es la época que se conoce como la brama del siervo Colorado. En estos días, el aire huele ácido y penetrante y desde la puesta del sol hasta el amanecer, es posible oír el bramido sobrecogedor de los machos llamando a las hembras que componen su harén para que se mantengan dentro de los límites que fijan. No les permiten alejarse más de alli. A cada macho le corresponde entre 15 y treinta hembras, dependiendo del vigor del animal. Fuera de la época de apareamiento, las hembras viven con sus crías y es posible verlas en cualquier momento del año. En cambio los machos viven solos en la espesura del monte de caldenes. 

Todavía resuenan, en los tranquilos senderos del Parque Luro las plegarias al Santo Patrono de los cazadores, hechas de espinas y cornamentas que alguna vez elevaron con sigilo, los que aguardaban el paso furtivo de la presa. Hoy es posible disfrutar de sus médanos ataviados de caldenes y coronados de  innumerables pájaros, bajo la atenta mirada de los ciervos colorados que viven en la espesura y que respiran ese lindo aire pampeano perfumado de sal y de azahares del monte.

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2018. General Pico. La Pampa. Argentina.

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