Cultura

Jorge «Cacho» Fortunsky, «El Señor de los Dinosaurios»

En un pequeño poblado de La Pampa creó su propia versión de «Parque Jurásico», con esculturas que atraen a gente de todo el país e inclusive del exterior. Su vida y obra, fue reflejada en un cortometraje proyectado en el Festival Nacional de Cine de General Pico.

El año pasado se desarrolló en General Pico el mencionado encuentro cultural que contó con una importante cantidad de largometrajes de realizadores de todo el país. Entre los destacados se encontró «El Señor de los Dinosaurios», el corto que cuenta la vida de Jorge, su historia de superación personal y destaca sus cualidades artísticas.

«Esto surgió a través de Luciano Zito, que es el director de la película. Teníamos un conocido en común y al pasar por el parque quedó fascinado, le preguntó a esta persona, quien le contó la historia del parque. El consideró que semejante historia tenía que trascender, entonces decidió entrevistarse conmigo y ver qué podía surgir. Yo le conté todo de mi vida, incluso que estuve preso y ahí se generó otro interés de parte de él, en el sentido de ‘cómo un tipo que fue un delincuente pudo después hacer semejante obra’. Él me dijo que quería contar mi historia», contó el artista.

El material filmográfico relata ‘una historia de vida, de superación’. Todos podemos evolucionar y superar esos momentos de malas decisiones donde estamos haciendo mal a otras personas. Mucha gente que vió la película se emocionó y lloró, le pegó de una manera especial. «Cuando la proyectaron por primera vez en Castex, llenamos la sala con 500 personas y quedó gente afuera lamentando no poder entrar. La gente quería saludarme, lloraba y hasta algunos me pidieron perdón por haberme juzgado».

«Cacho» Fortunsky,  después de su vida  al margen de la ley, decidió en los ’90 que quería hacer algo diferente, algo productivo y así fue como comenzó a vincularse con el arte en su pueblo, Eduardo Castex. Desde el comienzo demostró interesantes condiciones, que lo llevaron a construir el parque temático antes mencionado.

«Esta historia empezó a fines del año ’95 por una idea que tuvo el ex intendente, ya fallecido, Lidio Miguel Curto. La mujer había viajado a Cuba por una cuestión de salud y trajo imágenes de un parque temático que tienen allá, que se llama «El valle de los Dinosaurios». En ese momento Castex era una localidad muy pequeña, así que se sabía que el esfuerzo de hacer un parque iba a ser muy grande», dijo.

«Me convocan porque yo en ese momento, tallaba mucho en madera, dibujaba, hacía cuadros. Era uno de los artesanos del pueblo. Como no encontraban un escultor, Darío Díaz, que era colaborador de Curto y vivía cerca de casa, le propuso que lo hiciera yo. Lidio dudó un poco, me mandó a llamar, me explicó la idea y le dije que me animaba a hacerlo», recordó.

«Me puso como prueba hacer un dinosaurio. En esa época era muy limitada la información que se podía conseguir acá, por lo que me basé en un artículo que había de un tiranosaurio Rex, que era uno de los más populares. Me asesore con un constructor para el manejo de los materiales, porque fueron pocas las veces que trabaje con cemento para esculturas. En mi mente estaba claro cómo hacer las estructuras, trabajar los materiales – hormigón y hierro-  y las proporciones, para las que inventé una escala, a pesar de que solo hice la primaria», remarcó.

Afirmó luego que » la parte más importante de un artista es la imaginación. Así que, cuando tuve en claro lo de los materiales, fue hora de aplicar los bocetos y dibujos, las secuencias que imaginaba sobre la realidad que quería exponer. Me informé sobre las características y particularidades de cada dinosaurio, para crear escenas y hacerlo más didáctico. Lo que yo había visto de Cuba eran estructuras frías, paradas, sin acción, en general no decían nada. Yo quería que tuvieran la cola en el aire, no que la usaran siembre de apoyo porque le quitaba naturalidad».

«En el primer dinosaurio se ve que lidio no me tenía mucha fe, porque quería que la cola estuviera apoyada en el piso, que las patas fueran más grandes para que aguantara. Él tenía buena intención, pero no sabía nada de arte», se ríe. «Cuando lo terminé yo puse mis condiciones e impuse cómo quería hacer las cosas. Así creé escenas como, por ejemplo, un tiranosaurio Rex atacando a un Triceratops y éste defendiéndose».

«Fue algo extraordinario poder hacer todo el parque que comenzamos a fines de 1995 y terminamos en el 2000», manifestó y lamentó que a pesar de ser el responsable de montar en un alto porcentaje el parque temático, luego cuestiones políticas complicaron su trabajo con la llegada de un nuevo intendente, «me sentí devastado y maltratado en la primera reunión que tuvimos. Yo no me llené de plata con esto, porque yo cobraba un sueldito como un empleado. Mi objetivo no era hacerme rico, era dejarle algo al pueblo, que Castex fuera conocido por algo así. Me comprometí tanto con la obra que nunca pensé en mí, en lo que ganaba, las horas de trabajo, era de lunes a lunes».

Más allá de las actitudes de los funcionarios de turno, Fortunsky valoró que «por parte de la gente siempre tuve muchísimo reconocimiento. Cuando se hizo el parque, un medio de acá empezó a tirar cizaña contra la obra, pero logró lo contrario, porque la gente lo vio y se enteró de los que se estaba haciendo. Empezó a hablar y venir a ver cómo trabajamos porque estaba abierto el lugar. Muchísima gente se arrimaba, nos traía diarios, recortes de revista, libros con dinosaurio que se encontraban, que conocían, querían colaborar. La gente siempre acompañó a esta obra, no solo de acá, sino también personas de afuera que venían de pasada y lo veían como algo turístico. Hay gente que viene de visita todos los años, traen a sus hijos, nietos, incluso extranjeros que conocen acá y vienen a conocer el parque».

La historia de Jorge «Cacho» Fortunsky podría definirse como «de película» y efectivamente terminó en una. Un material donde se cuenta cómo un ser humano puede tropezar con una piedra, para luego cambiar su camino y evitar golpear otra vez con ella. En síntesis, se cuenta cómo alguien que en algún momento se equivocó y causó algún tipo de daño a la comunidad, pudo enmendarse entregando un preciado regalo que trascenderá las generaciones, además de dejar un ejemplo a seguir para los que vendrán.

Pablo Rivero Maldonado

2018. General Pico. La Pampa. Argentina.

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