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«La Aldea, recorriendo todos los caminos»: Victorica/ Telén/ Loventué: Historias de Arena y de Madera

Victorica, Telén y Loventué comparten sus historias de indios y de milicos de Fortín, de antiguos caminos olvidados donde el viento levanta polvaredas, viejas historias de sables y de chuzas. Historias de pioneros que labraron los arenales con el revólver en la cintura, de fundadores que fundaron pueblos por despecho y siempre, ahí no mas el ferrocarril. Historias contadas con arena y madera.  

Victorica, la capital de Los Ranqueles.

Victorica se fundó en el centro espiritual y militar de la nación Ranquel. La zona de la laguna de Marivil y más tarde Leuvucó, fueron la capital de las tribus ranquelinas asentadas en la Pampa. El núcleo fundacional lo conformaron las tropas del ejército venidas con la campaña del desierto,  los soldados, las cuarteleras que acompañaban siempre a sus hombres en campaña y los indios amigos que expedicionaban contra sus hermanos. Más tarde llegarían los inmigrantes venidos a hacerse la América. La fecha apuntada de su fundación es el 12 de febrero de 1882, fue entonces cuando el Coronel Ernesto Rodríguez al mando de las tropas del fuerte recina, fundó Victorica.

Don Luis Roldan nativo y estudioso de la zona ha publicado recientemente un trabajo en el que cuenta historias comunes a Victorica y  a otros pueblos de la zona como Telén o Loventué. Roldan dice que lo que escribe son sus conversaciones con antiguos pobladores de la zona, recuerdos de largas noches de lectura. Lo hace para que los que recién llegan al pago sepan que esa comarca se hizo con sangre de indio, con esfuerzo de criollos y sacrificios de inmigrantes. En sus relatos de la comarca abundan las historias de revólveres a la cintura y facones que andan por el aire, pero también del esfuerzo descomunal por domar una tierra poblada de arenales inauditos y de espesos bosques de caldén.       

Un francés en La Pampa.

Alfonzo de Capdeville llego como muchos inmigrantes a Victorica, a finales del Siglo XIX, dispuesto a hacer fortuna. No tardó en convertirse en una de las personas principales del pueblo y hasta llego a ser intendente. Pero es sabido que el francés no tenía una personalidad accesible y su experiencia en la jefatura comunal terminó a los tiros. Siempre envuelto en historias de atropellos y hasta episodios de cuatrerismo, los opositores a su gestión la emprendieron a puro fuego de Remington y 38. En el tórrido verano de 1899 cuando orillaba el nuevo siglo el ex mayor Corvalán, capitaneó una tropa de vecinos depuestos a sacar por la fuerza a Capdeville del municipio. La cosa terminó con algunos muertos y con la fundación de una nuevo pueblo a apenas unos kilómetros de Victorica. El intento de Corvalán tuvo éxito, pero al poco tiempo Capdeville fue repuesto en su cargo por el gobierno del territorio nacional, pero ya nada sería igual. Al final el francés se hartó y hay quien dice que por venganza fundo un pueblo, allí no mas, a pocos kilómetros de Victorica, es mas… aseguran que sus contactos con el gobierno nacional, lograron que el ferrocarril pasara lejos del centro de Victorica y que las líneas se extendieran hasta su pueblo, Telén.

Telén.

Telén se fundó el 26 de octubre de 1901, con la impronta que supo darle el controversial Alfonzo de Capdeville un pionero francés de revolver a la cintura, emprendedor y controvertido. El pueblo bajo su diestra supo ser uno de los más adelantados de La Pampa. Luz eléctrica, fábrica de hielo, viñedos y extensos alfalfares lo pusieron rápidamente en el mapa del recientemente conquistado territorio de la pampa central. Pero si Telén creció a la sobra de su fundador en ausencia de él languideció, la guerra europea vino a llevarse a muchos de los primeros pobladores que habían llegado atraídos por las promesas de progreso de Don Alfonzo, franceses como él, volvieron a Francia para ir a morir a las trincheras de verdum o en el Somme.

Loventué.

Los pueblos del oeste pampeano se fundaron tras la estela que dejo el ejercito de la conquista, la mayoría sobre los despojos de los antiguos asentamientos de los ranqueles que supieron andar por sus arenales y sus caldenares. Loventué a 44 kilómetros de Victorica y a 36 de Telén fue fundado el 24 de abril de 1904, con apenas un centenar de habitantes se asienta sobre las antiguas rutas que seguían los ranqueles para atravesar el mamuil mapu, el país de los montes. Quizás venga de allí su nombre, Loventué, tierra que vuela, habrán sido las polvaredas de los arreos de los ranqueles que atravesaban aquella zona yendo por la rastrillada de las pulgas, las que nombraron al pueblo. Eliseo Tello, mucho más calificado que nosotros en estas cuestiones, dice que la tierra floja de la región, pisoteada por los animales, se convierte en médanos o voladeros de tierra.

Loventué tuvo que esperar hasta 1949 para tener su propia Comisión de Fomento. Hasta entonces siempre fue considerado como parte de Victorica. Tuvo su período de apogeo con las grandes hachadas de la década del 20, y por aquellos tiempos llego a tener 600 habitantes. Cuando los hacheros se fueron el pueblo volvió a su letargo de siestas interminables mientras el pampero levanta polvaredas en sus calles silenciosas. 

Victorica, Telén y Loventué tienen cada una su propia historia, contada con arena y con madera. Arena que supo ser voladeros bajo el despotismo del viento, madera que supo ser leña bajo el yugo del hacha. Historias contadas en olvidados caminos indios, de prodigiosa voluntad de pioneros, de revólveres en la cintura.

2018. General Pico. La Pampa. Argentina.

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