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Para frenar los robos, buscan prohibir los inhibidores de alarmas

El Ente Nacional de Comunicaciones y el Ministerio de Seguridad de la Nación firmaron un convenio para prohibir los inhibidores de comunicaciones, utilizados últimamente por bandas de delincuentes para interrumpir los sistemas de alarmas en los autos o en casas particulares y poder concretar sus robos.

El convenio propone la prohibición de los inhibidores de comunicaciones, a excepción de los casos en que por cuestiones de seguridad se requieran. “Con esta nueva norma conjunta estaremos contribuyendo en prevenir robos por interrupción de sistemas de alarmas en autos y/o casas particulares”, indicó la titular del Enacom, Silvana Giudici.

La funcionaria dijo que trabajan para “establecer protocolos eficientes en el combate del delito de robos de celulares, falsas alarmas y/o interferencias a los sistemas de seguridad”. La resolución conjunta, publicada en el Boletín Oficial, prohíbe “el uso de dispositivos o sistemas de radio que impidan, interrumpan, estorben, entorpezcan o causen interferencias en la interconexión radioeléctrica entre dos o más estaciones (fijas o móviles), imposibilitando el cursado de llamadas, la transferencia de datos u otro tipo de información”.

Quedan exceptuados los “dispositivos o sistemas de las fuerzas policiales o de seguridad nacionales o provinciales que sean usados de manera exclusiva para preservar la seguridad pública”, explicaron en el Enacom.

“El control” es la técnica de los ladrones para abrir autos sin que se active la alarma. Usan inhibidores de señal que accionan en el momento en el que las víctimas cierran sus coches. Luego buscan dinero y objetos de valor.

Esta modalidad se ha registrado últimamente en varios lugares, sobre todo en espacios con muchos vehículos como los estacionamientos en los centros comerciales.

El 18 de septiembre pasado, por caso, cuatro colombianos fueron detenidos en Ezeiza: abrían autos estacionados en estaciones de servicio. En mayo, los capturados fueron dos chilenos. Se dedicaban a robar dentro de los autos estacionados de Nordelta. Luego, dos argentinos fueron capturados en la zona bancaria de Ramos Mejía. Se los acusa de 10 robos, todos en La Matanza.

Casos similares se repiten en Santa Fe, Córdoba, Mendoza y Neuquén, entre otras provincias. Nunca se llevan el coche; solo buscan las pertenencias. Algunas bandas se llevan la rueda de auxilio, si es que está en el baúl. “Hay que acercarse al auto convencido de que uno es el dueño: entrar, relajarse, encender un cigarrillo y hacer las cosas normales. Y luego sí: ya con los guantes para no dejar huellas, revisar como cuando uno entra a robar a una casa. Ahí, el auto es una casa y usted tiene que encontrar lo que busca”, le contó a Clarín un delincuente colombiano.

¿Cómo funciona “el control”? Los asaltantes se posicionan a pocos metros de las víctimas y utilizan el inhibidor de señal en el momento en el que los dueños del auto activan la alarma, que en la mayoría de los casos se acciona en simultáneo con el cierre centralizado. Si la víctima no presta atención al sonido de la alarma (o la tiene programada para que no suene), se va convencido de que el coche está cerrado.

Los ladrones suelen elegir a las víctimas en base al valor de sus autos. Los siguen hasta que frenan en algún lugar o directamente los buscan en estacionamientos de shoppings o estaciones de servicio. Lo hacen ubicados a pocos metros, pasando desapercibidos.

La banda siempre está comunicada. Uno de los integrantes sigue a la víctima como si fuese una marca personal de un defensor a un delantero. Si el dueño del auto marcado se sienta a comer, el encargado de su seguimiento lo hará en la mesa de al lado. Si entra a comprar a un comercio, entrará y se hará pasar por otro cliente. Mientras tanto, uno o más cómplices desvalijan su auto.

Fuente: Diario Clarín

2018. General Pico. La Pampa. Argentina.

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