Provincia

La Aldea, recorriendo todos los caminos: “Limay Mahuida: El viento y la sed”

Pedro Patzer  aventura, poéticamente, que el canto de La Pampa y el patagónico, están hechos de viento y sed. Y sin duda esa metáfora terrible y precisa se corporiza allá en el centro profundo de La Pampa, en Limay Mahuida, donde reinan los médanos de arenas eternas y la ausencia del rio. Donde ejercen su potestad tremenda, el viento y la sed.

Limay Mahuida está cercana al río Salado Chadileuvú. La atraviesa la ex ruta nacional Nº 143, que hacia el norte comunica a Limay con Paso de los Algarrobos y hacia el este, con la localidad  de Chacharramendi. Casamiquela traduce Limay Mahuida como sierra de la piedra laja. Por su parte, Eliseo Tello dice que Limay Mahuida significa sierra limpia, mientras que Olascoaga afirma que significa sierra de la plata.

Limay se fundó en  1906, cuando el sistema de los ríos Desaguadero – Salado. Chadileuvú y todos sus afluentes, incluido el Atuel estaban corriendo. Con el sistema hídrico funcionando a pleno, Limay Mahuida prosperó rápidamente. En los campos de la zona se criaban miles de cabezas de ganado lanar, también vacunos y yeguarizos en menor cantidad.

Desde 1930 en adelante todas las plagas azotaron Limay: intensas sequías, las cenizas volcánicas del año 1932, los fuertes ventarrones que barrían periódicamente La Pampa, los incendios de campos, la plaga de  langosta. Y aun faltaba la construcción del Complejo Hidroeléctrico “Los Nihuiles”, sobre el cauce del río Atuel, en Mendoza. El corte del rio profundizó el problema de la escasez de agua en toda la zona. Las majadas fueron disminuyendo, la mortandad se elevó como consecuencia de la falta de agua y pastos suficientes y muchos de los crianceros y pequeños productores tomaron el camino obligado del exilio. La falta de agua y de caminos limita el crecimiento de una comunidad que a pesar de la dureza del terreno se empecina en resistir, entre las arenas y los espinales.

Donde se muere el Salado.

En la Provincia de La Pampa se desarrollan los últimos tramos del sistema Del Desaguadero – Salado, integrado por los ríos Atuel y Salado y el arroyo Butaló y de la barda. Cruzando íntegramente un relieve de llanura presentan, además de sus causes principales, numerosos cauces secundarios. Este paisaje es consecuencia lógica del carácter del sistema que en La Pampa constituye su tramo final, donde cae en un letargo que obliga al rio a abandonar sus materiales, formando acumulaciones de formas suaves y redondeadas y obstruyéndose a sí mismo. A esta condición natural, cabe sumar una disminución brusca de los cauces por la acción del hombre, con la disminución y casi desaparición de la humedad superficial y subterránea los suelos han quedado expuestos  a la acción eólica y su consecuente degradación.

Cerca de Limay Mahuida el Salado y el Atuel se unen por medio del arroyo Butaló. Este fenómeno puede apreciarse a unos 15 kilómetros al oeste de Limay. Allí los Brazos que se desprenden desde el salado hacia el sud oeste, llegan a comunicarse con el arroyo Butaló, cuyo cauce vemos paralelo y muy próximo. Aunque enmascarados por el rellenamiento, los brazos han podido reconstruirse casi totalmente y se reactivan durante las grandes crecientes del Salado. Simultáneamente con la recepción del Butaló, el salado se presenta como un río único que no ha recibido más afluentes ni ha sufrido nuevas derivaciones. La mayor parte de su cauce está perfectamente controlado por las formaciones estructurales, meseta y formaciones rocosas. A Limay Mahuida le falta agua. El gran ausente es el rio. El salado tan buscado y apenas conocido en el siglo XIX, aparece y desaparece según el capricho y la necesidad, aguas arriba. Sin el aporte dulce del Atuel, el salado se muere. Solo aparece de vez en cuando, entre las arenas y las jarillas que señorean en el paisaje.

Los Caminos Hacia Limay Mahuida.

Limay Mahuida está unida al resto de La Pampa tan solo por caminos de tierra. Anchos arenales arrancados a la fuerza al desierto. La Ruta Nacional 143 corre como el Rio, entre las provincias de La Pampa y Mendoza.  En La Pampa, en el kilómetro 149, toca el borde de Limay Mahuida. En su recorrido de 629 kilómetros une la Ruta Nacional 152 en el km 72, en el paraje Caranchos. La otra ruta que llega a Limay es la 107, convertida en guadal profundo, cuando el sol reseca las arenas. Parte desde la  143 a unos 11 km al este de la localidad de Limay Mahuida. Corre de noroeste a sudeste y cruza la Ruta Provincial 20, en la localidad de La Reforma. La ruta sigue rumbo sur, luego de cruzar el Río Chadileuvú. Camino al sur, la 107 transita por la margen derecha del rio hasta las lagunas de Urre Lauquen, La Amarga y La Dulce, en cercanías con la localidad de Puelches.

Luego de cruzar la Ruta Nacional 152 sigue en dirección sur, cruza el Río Curacó, finalizando en la Ruta Provincial 34, en el valle del Río Colorado.  Si los arenales dificultan el tránsito por la 107, el andar no es más confortable cuando la lluvia visita estos campos. Entonces se convierte en una serie interminable de charcos cimarrones que como el legendario cuero de las leyendas ranqueles, empantanan el andar. Sin embargo en estos parajes la presencia del agua siempre es bienvenida.

A lo largo de la 107 pueden observarse los tajamares. Represas que tienen la forma aproximada de una herradura, cuyo diámetro oscila, entre los 150 y 200 metros y que se instalan generalmente en un terreno en desnivel, formando una hoyada, la tierra que se extrae del ahondamiento se acumula en el borde que forma la pared de contención, terraplén que elevándose paulatinamente desde el nivel del suelo alcanza, en la parte media de la herradura, 4 o 5 metros de altura. En estos tajamares se acumula el agua y allí queda en reserva para cuando es necesario. En los arenales del centro de la provincia, donde la lluvia es una bendición que muy de vez en cuando besa los campos, el agua siempre es necesaria.  

El Viento y la Sed.

Para llegar a Limay Mahuida hay que recorrer los caminos del viento, pidiéndole permiso a las arenas. Allá en Limay le van a hablar de antiguas majadas y de potros salvajes  que abrevan de la luna, prisionera en la sal de los charcos. Le van a hablar de espinas, de médanos y cuando el viento haga silencio le van a contar que por allá, el rio casi nunca corre. Porque allá en Limay Mahuida, reinan el viento y la sed.   

Bibliografía:

Luis Roldan “Centenario de Limay Mahuida”

“Viaje Pampeano.”

“Recursos Hídricos pampeanos.”

Pedro Patzer. “Los ilustres desconocidos, protagonistas del cancionero pampeano y patagónico.”

Noel Sbarra. “Historia de las aguadas y el molino.”

Para conocer más La Pampa ingresá en www.laaldeatv.com.ar

2018. General Pico. La Pampa. Argentina.

Arriba